Se ha puesto de moda el concepto de periodismo ciudadano. No es para menos. Es una revolución. El propio ciudadano se convierte en productor y consumidor de noticias. Es una revolución y un soplo de aire fresco para el periodismo. Que falta nos hace.
Si bien, reconociendo las virtudes de este nuevo modelo de periodismo, también hablo de sus fisuras. Humildemente, alcanzar ese modelo de periodismo ciudadano que todos tenemos dibujado en nuestras mentes es ahora mismo una utopía.
Y digo esto, sobre todo, porque para hacer periodismo ciudadano hace falta capital Mínimo, eso sí, pero hace falta. Un mecenas que te dé el riñón necesario para consolidar el modelo y desarrollar con garantías las ideas educacionales con las que nace esta vertiente del periodismo.
Sin esta inversión, el modelo está condenado a fracasar –repito que por las condiciones culturales y tradicionales de este país- salvo que se dé un gran milagro. Y ojalá vengan muchos de esos porque significará que hay intrépidos reporteros que creen en la profesión y quieren rescatarla.
Para hacer periodismo ciudadano hacen falta medios humanos. Periodistas que recojan la información, la editen y formen al nuevo reportero. ¿Eso se puede hacer ahora mismo en España? No. Lo primero porque no hay costumbre y lo segundo porque de momento ningún rico bonachón ha enloquecido con este tipo de proyectos.
Muchos me tacharán ahora de sibarita que sólo quiere ganar dinero. No, no confundamos. Simplemente apelo a un modelo empresarial de periodismo realista y alejado del frenesí que puede otorgar confeccionar un modelo tan pulcro como un Oh my news! a la española.
Está muy bien eso de lanzarse a crear un medio hecho por y para los ciudadanos, pero sin tener nada detrás el peligro es máximo. Ya digo: o uno tiene riñón, o el periodismo ciudadano acaba convertido en un pasatiempo y actividad secundaria para el propio informador. Y eso nos lleva a un bucle de tintes negativos y a un alejamiento del núcleo duro de esta tipología de periodismo.
Soy de los que me uniría a trabajar gratis con tal de conseguir ese modelo nuevo de periodismo, pero reitero que por desgracia en España no tenemos la costumbre de premiar iniciativas solidarias de este estilo.
ANÁLISIS DEL CASO BOTTUP
Lo primero que tengo que hacer es dar mi enhorabuena a Pau Llop y su tropa (Dani y Christian) por emprender este proyecto tan ambicioso como es Bottup, un portal que quiere convertirse en el referente del periodismo ciudadano. Sin ir más lejos, es una escuela de periodismo en toda regla.
Soy de los que disfruto viendo a los compañeros disfrutando y sacando adelante sus proyectos. Si
bien, soy escéptico con el modelo que han implantado. Y lo soy porque se está haciendo en España y no en cualquier otro lugar donde la cultura digital esté ya más arraigada.
Veo una debilidad grande en el punto de partido, aunque vuelvo a repetir que espero que consoliden Bottup. Hablábamos recientemente de la teoría de la larga cola. Del poder de las minorías y de la necesidad de que cada medio se confeccione su propio nicho.
Pues bien, creo que es ahí donde falla Bottup. Demasiada ambición.
Su producto, aunque esté realizado por ciudadanos, compite directamente con las grandes cabeceras. Es decir, por su tematización se ha metido en el grupo de consumidores masivos. Dirán sus creadores que Oh my news! comenzó igual, pero reitero que España es España.
Mi alternativa empresarial para este proyecto se hubiese basado en desarrollar Bottup a partir de redes locales. De periódicos especializados en los temas locales. Digamos que se trata de ir de lo concreto a lo general. De hacer minorías –muchos Bottup locales- para competir con la cabeza. Un proceso más lento y costoso, aunque con menor riesgo.
La segunda fisura que veo es por desgracia nuestra ley de vida: la falta de apoyos económicos. Hablando en términos empresariales, el proyecto es una temeridad por el mero hecho de que en España el periodismo ciudadano es desconocido y aún no tiene el prestigio que se merece. O le sale un mecenas que le sufrague los gastos, o Bottup tiene un futuro negro.
Es como si un empresario del zapato montase una fábrica pionera asumiendo que no va a tener beneficios y que hay que hacer frente a los gastos, por pequeños que sean.
La argumentación que sigo es clara: para hacer periodismo ciudadano hacen falta recursos. Periodistas. Y puede haber tres o cuatros que amen esta profesión y tengan la valentía de querer rescatarla y trabajar gratis. Ahora bien, la pregunta es saber cuánto le durará ese riñón, porque, no nos engañemos, los beneficios vienen de la publicidad.
Quiero decir con todo esto que creo el periodismo ciudadano se puede hacer de dos maneras: con un modelo periodístico y unos pilares empresariales sólidos o como una labor solidaria del periodismo.
Con la primera alternativa muero y la apoyo (la que aún no se ha dado en España pero si predomina en Estados Unidos). Es una nueva forma de periodismo y puede cumplir su objetivo: convertir a los propios ciudadanos en periodistas. Cuando digo empresarial me vale con una donación de uno de esos nuevos millonarios gracias a los pelotazos urbanísticos. Es entonces cuando se consolida la estructura de periodistas y se puede dedicar uno de lleno a la formación de los lectores.
Ahora bien, la segunda opción es más romántica, más loable si cabe, pero está condenada a estancarse. Un informador se la podrá jugar y estar un año trabajando a destajo, pero si no obtiene un rédito económico…
Quiero decir que en este modelo, la prioridad del periodista difícilmente puede ser la dedicación exclusiva al proyecto, con lo que los principios con los que nace el periodismo ciudadano quedan a años luz. Se pierde la calidad. ¿Y naciendo de la nada cómo podemos darnos a conocer para que entre publicidad? Tarea complicada.
Describiendo esta realidad desde un prisma negativo, quiero decir que creo en los milagros. Creo en la red de periódicos locales como Reportero Digital y creo en alternativas a este caduco periodismo como Bottum. Pero también digo que la pela es la pela… Ánimo.
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Personal,
Me duele que haya elegido como temática de crítica los deportes, pero en cierto modo entre todos nos hemos cargado la credibilidad del periodismo deportivo. Si sirve de algo, y si alguien me cree aún,… nunca he contrastado tanto una noticia como en mi etapa como redactor deportivo en uno de esos periódicos que muchos dicen que se inventa las noticias..
Pero vamos al tema que nos atañe. Sergio M. Mahugo vinculaba en su blog clipping el artículo de Noguera con alguno de los batacazos de la prensa digital. Sí, como por ejemplo dar por muerto al Papa cuando aún estaba vivito y coleando.
Quero distinguir en este punto dos argumentaciones. La primera es que me cuesta creer que estos tremendos fallos se diesen por tener la certeza (¿?) de la muerte del Papa. Lo veo más como un error técnico.
Pese a que matice el caso, no quiere decir que justifique el caso. Es más, soy el primero en criticarlo.
La segunda línea de argumentación es que me duele que se haya puesto de moda criticar la falta de profesionalidad del periodismo electrónico porque se escribe mal o muy mal. Sí, es cierto que en ocasiones se han cometido errores gordos y alguna que otra falta de ortografía se ha escapado.
Si bien, no he oído nunca quejas de un locutor de radio que se ha atrapado al pronunciar un nombre o ha dado una patada al diccionario. Ni nadie que haya denunciado públicamente que tal presentador no había concordado bien una frase. No. Eso no se oye. Pero si que se oye con el periodismo digital.
Olvidamos cuando se critica tan abiertamente que pese a que nuestros lectores no nos vean la cara o nos oigan, estamos trabajando en directo. Aunque a alguno aún le cueste creerlo, en las redacciones digitales se hace live blogging.
Pido para los periodistas digitales el mismo respeto que tenemos para el resto de compañeros cuando trabajan en directo. No es que quiera pasar por alto sus errores, que los hay, pero pido comprensión.
Veo más grave que un periódico local ponga de pie de foto del alcalde cómo una piara come en el campo… Con esos sí que tenían que rodar cabezas.
Personal,
La brecha digital se ha convertido en un término genérico que engloba todas las diferencias que ha provocado Internet. Viene a definir cómo es el mundo con Internet (bonanza económica, individuos conectados y no conectados, las generaciones educadas en las nuevas tecnologías…) y es un parámetro más para definir las condiciones de vida de un país.
Es ahora cuando nos empezamos a dar cuenta del fenómeno que a supuesto Internet. Ahora que los estudios colocan la brecha digital al mismo nivel que los valores educativos, sanitarios o tasa de mortalidad.
¿Será la panacea Internet? Hay quien empieza a decir que la era digital va a acabar con la pobreza por el simple hecho que democratiza todos los sistemas de comercio. Digamos que si ahora en Etiopía se produce un café y hay dificultades para exportarlo, Internet le abriría nuevos mercados con un coste mínimo.
La otra cara de la moneda aparece cuando se comprueba que los propietarios de los recursos necesarios para lanzar Internet (hardware, software, cableados…) están en Occidente. Es decir, con este esquema de juego, las desigualdades se agravan.
Soy de los que me dejo llevar por el optimismo. Creo en Internet como esa herramienta que acaba de realizar al individuo y que minimiza cualquier símbolo de nacionalismo o racismo. Es decir, con Internet los segmentos sociales desaparecen: todos son productores y todos son consumidores.
Esta concepción de individuo universal es la que debe llevar a acabar con las desigualdades. Porque pululando por estos mundos de Internet todos somos iguales. ¿O no?
EDUCACIÓN
Los que se oponen a este modelo de desarrollo a través de la brecha digital suelen argumentar que el modelo es inviable por la escasa educación que los individuos suelen tener en las nuevas tecnologías.
Soy de los que cree en el blog como herramienta educativa. Pero tampoco hay que olvidar que Internet ofrece cientos de recursos gratis y con un alto valor educativo. ¿Acaso este blog no me está educando?
VÍDEOS RELACIONADOS
La brecha digital en la República Dominicana (2004)
Personal,
Vamos al grano. ¿Qué son las Creative Commons? En líneas generales, se trata de un tipo de licencia que favorece la difusión y publicidad de las creaciones artísticas de un individuo según las condiciones que éste imponga.
¿Dónde está la novedad? Primero en que el sujeto sigue siendo dueño de sus contenidos y, segundo, en que para su distribución no hace falta que el usuario pague por obtener los contenidos. Ganan las dos partes: el creador y el receptor.
¿Dónde está el problema? Sencillamente en que se acaba el negocio de los intermediarios. Y es ahí cuando tiemblan todos los cimientos. Evidentemente, la productora de un triunfito se negará a que sus canciones se distribuyan libremente sin que el usuario final tenga que pagar. Es decir, se opone a la publicidad y sigue apelando por el impuesto revolucionario que obliga a pagar al usuario.
Las Creative Commons vienen a imponer esta filosofía: la publicidad del creador y la formación del usuario. 20 Minutos, cuando permite que sus contenidos se puedan utilizar libremente cumpliendo las normas expuestas-, está favoreciendo la expansión de sus ideas. Sí, directamente no obtiene un beneficio económico, pero hay cientos de alternativas para lograr réditos.
Como recoge José Cervera en su artículo ‘’Copyleft’: permiso concedido’ (mantiene la misma idea en ‘216 segundos de mirada: la justificación económica del copyleft‘), el modelo económico en el que están inmersos los periodistas es caduco. Inaccesible. Lejos de querer aumentar nuestras opciones de mercado, lo que estamos haciendo es restringiendo nuestra información. Tenemos oportunidades mínimas de captar la atención de un internauta. Y, evidentemente, pagando no le vamos a ‘raptar’.
La fórmula es que ganen tanto los creadores como los receptores. Pongo como ejemplo los periódicos gratuitos. Suprime el impuesto revolucionario del euro por comprar el periódico. Y no se acaba el mundo. Hay otros que pagan. Por ejemplo, en esta distribución de contenidos se puede introducir publicidad. Y ya no ganan dos partes y pierde una. Ganan las tres: el creador, el que se patrocina y el usuario.
LOS INTERMEDIARIOS, EL PROBLEMA
El sistema actual está dominado por los intermediarios. ¿Si quieres lanzar un disco qué haces? Ir a una productora. ¿Si quieres escribir un libro, a dónde vas?… Siempre se benefician unas terceras personas.
Las Creative Commons vienen a gestionar este ámbito: a favorecer a las dos partes implicadas: el productor y el usuario.
Y a los que sigan creyendo en este modelo de las tres piezas (productos, distribuidor y consumidor), sólo les digo que se fijen en el mundo del fútbol. Los agentes han creado tal maraña de redes que al final acaban controlando el cotarro tres o cuatro figuras (y con alguna gentuza). Claro está, ponen la cazo en cada operación.
Ahora sólo falta que de una vez por todos los periodistas caminen juntos.
AUDIO RELACIONADO
Voy a dar ejemplo con esta canción con licencia Creative Commons del grupo Stormy Mondays
ENLACES RELACIONADOS
Personal,
Empezamos una serie de artículos recomendados (evidentemente los recomienda un servidor). He apostado por la variedad: desde recursos para meter una tele en nuestro blog hasta curiosidades sobre los buscadores.
e-Cuaderno (parte I): Guardo con grato recuerdo este artículo de José Luis Orihuela: ‘1.600 canales de televisión gratis y con visor’. Creo que mejor que explicarlo es que cada uno se de una vuelta por la página.
e-Cuaderno (parte II): Perdón por repetir blog, pero la reflexión de este artículo tenía que aparecer: ‘Cubre sólo lo que hagas bien y enlaza el resto’. Se trata de que cada uno se dedique a lo que sabe para dar la mejor información al lector. Simplemente hace falta que los periodistas nos quitemos la manía de no agradecer al resto de compañeros su buen trabajo.
Periodistas 21: Nos queda un poco lejos el Gordo, pero Juan Varela nos desvela en ‘El efecto lotería de Navidad’ estrategia de posicionamiento de ABC y
24/7: No descuidemos la formación de los pequeños. Abogo por los principios y el amigo Bill Gates da ejemplo: ‘Bill Gates castiga sin Internet… a sus hijos’.
Contemplar y predicar: Ahora voy con dos recomendaciones más. En este caso, son blogs completos. El primero es el de Sor Carmen Rosales, que siempre tiene una oración para cualquier situación.
Confesionario religioso: Y si lo que uno quiere es confesarse, ya lo puede hacer a través de este blog.
Personal,
La teoría de la larga cola (Long Tail) supone el fin de la comercialización en masa para atender a la hiperespecialización. Este principio viene a decir que con Internet, la suma de esos pequeños negocios especializados supera a las ventas de los productos con más éxito, como reconoce su creador.
Pensemos por un momento en las minorías. ¿Cuánto tiempo podrán sobrevivir? Si atendemos a principios empresariales, pese a que la teoría de la larga cola diga que la suma de las minorías es superior a los productos masivos, a nivel individual la cosa se complica. Digamos que su supervivencia sería cuestión casi de un milagro.
En definitiva, si una minoría no es capaz de cumplir unos condicionantes iniciales –por ejemplo, temáticos o geográfico-, está condenada a desaparecer porque cae en el mismo error que querer competir con las generalidades.
Si bien, esto no quiere decir que esté en contra y no crea en la formación de los nichos. Es más, creo que ahora mismo es la única opción de lograr rentabilidad tanto en términos económicos como en términos de influencia. El problema es encontrar el hueco y las características mínimas para que el nicho pueda sobrevivir en esa larga cola.
Traslademos la teoría de la larga cola a la realidad. Queremos abrir un periódico digital local –especialización geográfica- y tenemos que elegir la localidad a partir de la cual se tiene que desarrollar el nicho.
Según esta teoría, sería una locura comenzar en Madrid, una población masificada y sin espacio para las minorías. Es decir, sería inviable comenzar un proyecto con información de
Pero también sería temerario escoger Illán de Vacas (con seis habitantes según el INE) para iniciar un proyecto periodístico porque ese nicho sería insignificante dentro de la propia minoría. Es un ejemplo extremo, pero creo que sirve para entender la escasa viabilidad económica que tiene.
TEMATIZACIÓN
Con la elección del tema sucede lo mismo. El futuro y el éxito empresarial está en la especialización. Centrémonos en los deportes. El modelo ideal no estaría en centrar nuestro medio en el eje abstracto del tenis. Si bien, el nicho sí que tendría sentido si se basase en algo tan concreto como el tenis amateur.
Si bien, del mismo modo, especializar temáticamente nuestro medio en el grado de sudoración de los grips posiblemente, salvo milagro, nos llevaría al fracaso. ¿Cuántas visitas podemos tener al día? ¿Una?
Con esta reflexión, lo que quiero hacer ver es que nuestro nicho tiene que tener unos condicionantes que le dé opciones de sobrevivir en la gran minoría. Se trata de hacerse referente dentro de las minorías.
Cualquier persona que se empeñe el defender el éxito que puede tener un blog especializado en el pueblo Illán de Vacas se está dejando llevar por la utopía. Todo es viable en esta vida, pero analicemos el grado de riesgo.
Y no hay que olvidar nuestro orgullo.
Personal,

“Los últimos resultados muestran un aumento del equipamiento en tecnología, tanto en las empresas como en los hogares. En enero de 2006, más del 90% de las empresas de 10 o más trabajadores están equipadas con telefonía móvil, ordenador, conexión a Internet y correo electrónico”.
Algunos ven lejana la realidad virtual que representa Second Life. Pero más que futuro, es presente. Es la vida 2.0. Voy a otro caso cotidiano. ¿Se acuerdan de las agendas? Sí, esas de papel, con su tarjetero y todo. Perdonen que les hable en pasado, pero es que ya son historia.
Gmail representa esa organización digital. Una agenda continua y compartida. Un simple clic para organizarte la vida. Otro para tener en ese gran desconocido que es Internet todos los números de teléfono… Y a todo esto, llegan las PCmcia’s.
Personal,
Prisa se desprende de los periódicos regionales y de la imprenta. ¿Serán los efectos de la era digital? A continuación comento a modo de flash algunas claves: al. Si empiezas a sumar costes de un periódico en papel la cifra puede ser descomunal. Por su parte, los proyectos digitales están al alcance de cualquiera.
Esta situación de Prisa nos lleva a la eterna pregunta. ¿Es la crisis del papel? Por el bien de todos esperemos que no, pero ha quedado visto que se necesita un cambio. Y es ahí donde se libra la batalla. En los medios nacionales por los contenidos y en los locales por la simple existencia. El rival: un gigante llamado Internet.
Posiblemente, el estatus en el que está ahora Prisa –soltando el lastre de los periódicos regionales- es en el que se vean dentro de unos meses el resto de grupos mediáticos. La era digital está en los nichos de la especialización. En lo local. En lo familiar.
Hasta este momento, ese hueco de lo local lo ocupaba la prensa escrita. Ahora empieza a tener competidores con los medios digitales y parece que, entre los blogs, el periodismo ciudadano y todos los proyectos digitales que nacen, no hay color. Prisa es el primero que deja sitio al resto. ¿Se darán más casos?
Personal,
Descubro a través de Blog Pocket un nuevo lector de RSS. Se trata de ‘myFeedz’, de Adobe Labs. No sería nada extraordinario si no fuese por la filosofía que quiere imponer:
“myFeeds es capaz de encontrar las noticias importantes en la maraña informativa de la red y mostrarte aquello que necesitas leer. Aprende de tus hábitos de lectura y te ayuda a mantenerte al día de lo que te interesa ofreciéndote contenidos personalizados (traducción por gentileza de Blog Pocket)”.
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Gestionar la maraña informativa. Concepto clave y utópico. ¿Por qué unos contenidos sí y otros no? Me suena a la paradoja del control.
Personal,

–Es fácil crear marcadores sociales para cada noticia que publiques. En esta página encontrarás toda la información.
Personal,

